Nepal Experience 2018

Namasté:

Regresamos por tercera vez al país de las más bellas sonrisas. Una vez allí veremos si el tiempo nos permite ascender a las altas cumbres, visitar a Pirti y demás familia.

16 de enero del 2018: Después de más de 24 horas de viaje, 4 aeropuertos y 4 aviones (Barcelona, Estambul, Dubai, Kathmandú), llegué sana y salva, eso sí algo cansada tras el palizón del viaje.

La espectacular vista desde el avión de los imponentes Himalayas me generó una inmensa emoción.

En el aeropuerto te encuentras con máquinas donde tienes que rellenar una serie de datos para el proceso del  visado, una vez finalizado algo no funciona, por lo que tienes que repetir de nuevo el proceso por segunda vez, finalmente la máquina te entrega el papelito que presentas en ventanilla.

Seguidamente cada uno de los pasajeros tiene que pasar  por un control de seguridad, sorprendentemente sólo hay un detector de metales en todo el aeropuerto y dos personas que lo organizan, una locura las filas que se forman en este lugar.

Aquellas personas que habéis estado en Asia quizás me podéis enteder mejor, acá constantemente se trabaja la paciencia y la aceptación de cualquier situación con una gran sonrisa y la no queja, algo que deberíamos incorporarlo más en nuestro día a día.

El hotel donde me alojo en Kathmandú “Un día blanco” está a tan solo 5 minutos de uno de los lugares más carismáticos y especiales de la ciudad, Boudhanath, el barrio budista.  Esta mañana me levanté bien temprano y me fui a contemplar el espectáculo viviente de cientos de budistas que rodean la gran estupa tarareando mantras, haciendo postraciones y benerando a Buda. Un símbolo de paz y devoción que te cala bien adentro.

En apenas dos días llegan dos grandes amigos de Zaragoza que me van a acompañar parte del viaje, Nacho Arantegui y Yago de Mateo.  

 

Boudhanath Square

 

Nacho Arantegui a mi izquierda, una servidora y Yago de Mateo a mi derecha

 

22 enero 2018:  Nos despedimos de la caótica, polvorienta y fascinante ciudad de Kathmandú.  Un lugar que deja huella, quizás por los momentos tan intensos que hemos vivido. Hemos visitado al atardecer Pashupatinath, el templo hindú más antiguo de Nepal dedicado al Dios Shiva y los crematorios a orillas del Río Bagmati. El antiguo reino de Patan a las afueras de Kathmandu, un lugar que te transporta sin lugar a dudas a otra época, también el fascinante y laberíntico mercado de New Road y el concurrido y turístico barrio de Thamel.

 

Pashupatinath Temple

 

Molinillos de oración

 

9 febrero 2018: Casi 3 semanas en las altas cumbres de los Himalayas, compartiendo con Pirti y resto de familia y amigos días muy intensos y nuevos aprendizajes, dejándonos una inmensa huella de amor y gratitud en nuestros corazones.  

Pirti y su hermana Priya se encontraban de vacaciones escolares este tiempo, tuvimos la gran suerte de poder compartir con ellas muchas vivencias y momentos únicos.  

El Universo me tenía preparada una nueva sorpresa en Muktinath, pasar 6 días de retiro en un monasterio budista con 5 monjitas sonrientes. Un inmeso regalo a muchos sentidos.

 

Niños de Jhong

 

Pirti feliz

 

Noche de momos

Palchom (mamá de Pirti), Pirti y una servidora colocando la pulsera de la Virgen del Pilar

 

20 de febrero del 2018:  Primera parte del viaje finalizada coincidiendo en la ciudad  de Kathmandú con la celebración de Shivaratri, el mayor festival hindú dedicado al Dios Shiva que tiene lugar en el templo de Pashupatinath, y posteriormente el Nuevo Año Tibetano, en el barrio budista de Boudhanat. Cuesta explicar con palabras los momentos vividos con personas maravillosas, regalos inmensos que la vida de una forma u otra te hace llegar. Comparto unas bonitas imágenes de Yago de Mateo y Nacho Arantegui para alegraros la vista y quizás también el corazón. 

  Feliz Sadhu y una servidora en el festival de Shivaratri, Pashupatinath, Kathmandú

 

Amid, gran amigo y estupendo guía en Kathmandú, su mamá y una servidora

 

Sadhus reunidos en la noche de Shivaratri Festival, Pashupatinath, Kathmandú

 

Sadhus y una servidora conversando en la noche de Shivaratri

 

13 marzo 2018: Últimos días en el país de las más bellas sonrisas y la no queja, saboreando cada instante, cada mirada, cada nuevo aprendizaje.

Regresé nuevamente a Muktinath tras despedir a Nacho y Yago en Kathmandú, allí he pasado las últimas semanas, con la gran familia y nuev@s amig@s, celebrando el Holy (festival de colores) con Pirti y demás niñ@s, recibiendo al nuevo ciclo 40 primaveras rodeada de cariño y buena gente,  contemplando maravillada las montañas más espectaculares del mundo y los cielos más estrellados que jamás han visto mis ojos.

Muchas gracias Nepal por acogerme y hacerme sentir como en casa una vez más, y  gracias a cada una de las personas que habéis formado para de este viaje llenando una parte de mi ser con vuestra presencia,  y por último,  gracias de corazón a todas las personas maravillosas que a pesar de separarnos unos cuantos kilómetros cuento siempre con vuestro cariño y apoyo incondicional.

 

 

 

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